Londres.- Cumplir 33 años es un aniversario un tanto especial. Uno no es el más joven, pero los 40 todavía quedan lejos. No hay razón para una gran fiesta, pero tampoco para ninguna crisis existencial. Sin embargo, para Robbie Williams el cumpleaños 33 será el día en el que ingresó en una clínica de desintoxicación.
El "mejor 'showman' de Europa" (según definió al cantante inglés la revista "Neon") se ha sometido a tratamiento para dejar por fin las pastillas.Mucho más no ha querido desvelar su entorno. En un breve comunicado que fue hecho público en Londres, tan sólo se señala: "Robbie se encuentra a partir de hoy en un centro de tratamiento en Estados Unidos por su dependencia de medicamentos con receta. No habrá más comentarios sobre este asunto".
Se cree que la estrella del pop se encuentra cerca de Los Angeles, la ciudad donde le gusta residir en Estados Undios. En California existen una serie de clínicas que tienen experiencia en el tratamiento de adicciones de estrellas.
Para aquellos que conocen un poco el mundo de la música, la noticia no los tomó por sorpesa. La superestrella del pop -con 13 números uno en su país, más de 65 millones de discos vendidos en todo el mundo y una fortuna estimada en 150 millones de euros (195 millones de dólares)- dejó hace tiempo de mantener en secreto sus problemas de adicción. Es público además que estuvo en tratamiento a mediados de los años 90, tras la disolución de Take That.
En las entrevistas Williams hablaba sin problemas de su estado emocional. En un documental de televisión de la BBC, reveló que padece depresiones. "Yo me pongo delante de 40.000 personas y digo: 'Mírenme, soy un as'. Y cuando salgo del escenario y me retiro al camerino entoces me escondo debajo de la colcha".
En declaraciones al semanario alemán "Der Spiegel", reveló: "La maquinaria de la industria musical me pone cada vez más enfermo. Esa rueda me roba hasta las últimas fuerzas".
En su último CD, "Rudebox", se permitió una canción en la que se reía sobre su adicción a las pastillas: En "Good Doctor" hasta da los nombres de las medicinas necesarias ("I want Xanax, Vicadon and Oxycotton").
Nada que ver con los clásicos del cantante como "Angels" o "Feel". El disco fue destrozado prácticamente por la mayoría de críticos y las cifras de venta también estuvieron por debajo de las expectativas.
Cuando salió a la venta el disco hace cuatro meses, Williams sostuvo que estaba manejando mejor las depresiones. "Tal vez tenga que ver con que en las canciones escribo sobre mis problemas. Pero tal vez porque me hago mayor. O porque mi médico me da mejores medicamentos".
No obstante, tuvo que suspender la gira por Asia que tenía prevista porque se sentía vacío.
Desde entonces, la situación ha estado relativamente tranquila a excepción de la entrevista que concedió Lisa D'Amato, una de sus ex novias. "No bebe -dijo-, pero necesita antidepresivos para poder pasar el día. Gran parte del tiempo parece moverse al margen".
Cuando mañana miércoles se entreguen en Londres los premios británicos más importantes de la música, Williams no estará. En su vitrina ya lucen 15 Brit Awards, más que ningún otro músico. En esta ocasión sólo tiene una nominación en la categoría de mejor concierto en vivo.










