21 de marzo de 2007. Una niña de 13 años, Katharine Tuck, del estado de Utah obtuvo el dudoso honor de poseer las zapatillas más hediondas de Estados Unidos. El concurso se convocó para conocer hasta dónde puede llegar la pestilencia del calzado juvenil.
En la contienda, que patrocina una marca de productos para la higiene, se disputaron el reñido título otros seis jóvenes, cada uno de ellos armados con un par de zapatillas capaces de convertir sus habitaciones en terrenos infranqueables.
Entre los encargados de evaluar el estado de descomposición y suciedad del calzado, y especialmente de la degeneración de la suela, la lengüeta, los cordones, y sobre todo el olor, destaca un miembro de la NASA, George Aldrich, especialista químico para las misiones espaciales.
Además de 2.500 dólares, la ganadora recibió como premio un trofeo, un viaje a Nueva York para ver un musical infantil, y lo más importante, la promesa de la empresa patrocinadora de que le regalará productos para la higiene de sus pies durante una larga temporada.
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Fuente: elsemanaldigital.com












