La existencia de un gen explicaría por qué tantas personas batallan sin éxito para perder peso. Los investigadores también mostraron que la actividad del gen podía acelerarse o disminuirse, no sólo activarse o desactivarse. El doctor Graff dice que esto incrementa el potencial para manipular su efecto en el tratamiento de la obesidad. El próximo paso será probar los mecanismos exactos a través de los cuales el gen ejerce su control.




