por Nikos » Sab Nov 29, 2008 1:21 am
Hay personas, mujeres y hombres, que no desean tener hijos. Lo respeto, si bien ni lo comprendo ni comparto su opinión.
Hay otras, mujeres y hombres, que lo son, desgraciadamente para sus hijos, porque en vez de actuar como progenitores lo hacen como bestias, con unos seres que no pidieron venir a este mundo, sino que los trajeron sin pararse a pensar en si eran o no deseados.
Olvidémonos de este segundo grupo.
Cuando digo que no entiendo a las personas del primer grupo, es porque, sin saber qué es, cómo es, qué se siente, desconociendo todos y cada uno de sus aspectos, se niegan a dar la vida a unas criaturas cuya presencia lo ilumina todo, lo suaviza todo, hace que lo importante parezca anodino, que lo grave parezca leve, que una discusión se convierta en un desacuerdo, etc., etc., etc.
Yo soy padre, 2 hijos, varón y hembra en ese orden. Cuando cada uno de ellos nació, dejé de desplazarme durante unos meses, para estar constantemente a su lado, con su madre. Cambié innumerables pañales, los bañé infinidad de veces, los cambié de ropa otras tantas o más, me levanté todas las veces que resultó necesario en plena noche, etc., y afirmo rotundamente que si hay algo que no me ha costado absolutamente nada hacer, pero nada de nada, ha sido cuidar de mis dos hijos, porque son lo más hermoso que tengo, junto a la mujer que amo.
Un hijo es algo único, es una experiencia indescriptible, que te llena por completo, que te hace inmensamente feliz. No te importa tener menos relaciones sexuales, no te importa verte incluso interrumpido en plena "faena", no te importa nada, porque aquel ser que está allí, en su cuna, es lo más grande que hay para ti y también para su madre, muy obviamente.
Por eso digo que no logro entender cómo alguien puede renunciar voluntariamente a tamaña vivencia. Aunque lo respeto, lo reitero.
