por Nikos » Mar Ene 13, 2009 11:19 pm
Se encuentran dos amigos que hacía mucho tienpo que no se veían y le dice uno al otro
-Hombre pepe, que tal?
-Yo muy bien, pero tu mejor porque te estoy viendo ese reloj de oro.
-Lo conseguí en una carrera.
-Y quien participábais?
-Dos policias y yo.
Rodrigo entró al bar, se sentó en su lugar favorito. Después de los saludos de rigor, le comentó a sus amigos:
- Mi mujer me ama como jamás ninguna mujer amó a un hombre.
- Ah, ¿sí? Y como lo sabes? - preguntó el cantinero.
- Bueno, la semana pasada pedí dos días por enfermedad en el trabajo. Mi esposa estaba tan nerviosa y contenta de tenerme en casa, que cada vez que venía el lechero, el portero o el cartero, salía corriendo a la calle agitando los brazos y gritando “¡mi marido está en casa, mi marido está en casa!”
En un aeropuerto de una de las ciudades de la antigua Cortina de Hierro, un espía huía de la policía secreta rusa, la KGB. Estaba a punto de ser capturado, cuando, súbitamente, tropezó con una monja a la que le pidió que lo escondiera bajo su hábito.
Los agentes de la KGB preguntaron a la religiosa si había visto al espía y le dieron su descripción. Ella les informa que no lo había visto.
Cuando ya el peligro había pasado, el espía salió de debajo del vestido de la monja y se inició el siguiente diálogo:
“Gracias, hermana, por haberme salvado de ser capturado por la KGB”.
“Ha sido con mucho gusto, hijo”.
“Tengo que decirle, hermana, que usted tiene unas hermosas piernas. ¿Se dio usted cuenta del besito que le di en las pantorrillas?”
“Claro, hijo”.
“¿Sintió usted los besitos que le estampé en las piernas, antes de las rodillas?”
“Sí, hijo”.
“¿Notó cuando fui subiendo y le cubrí las piernas de besos, arriba de las rodillas?”
“Sí, hijo”.
“¿Qué hubiera sucedido si yo sigo subiendo, y subiendo y llenándola de besos?”
“¡Pues que me hubieras besado los huevos, cabrón! ¡Yo también soy un espía!”
Se encuentran dos abogados en la entrada de un fastuoso hotel y se dan de cuenta que cada uno está con la mujer del otro.
Pasada la incomodidad inicial, uno le dice al otro en tono algo solemne y con cuidada dignidad:
-Estimado colega, vista la situación, creo que lo correcto y justo sería que mi mujer viniera conmigo a mi coche y que su mujer se fuera con usted al suyo.
A lo que el otro le respondió con igual solemnidad:
-Coincido en líneas generales con su planteamiento, querido colega. Quizás eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo: ¡Porque ustedes están saliendo del hotel y nosotros estamos entrando!
Un hombre llega a casa del trabajo y encuentra a sus tres hijos en el jardín, aún con los pijamas puestos, jugando en el barro; hay cajas vacías de comida, y los envoltorios esparcidos por todo el jardín. La puerta del coche de su mujer está abierta, así como la puerta de entrada de la casa, y no hay señales del perro.
Al entrar, encuentra aún mayor desorden: hay una lámpara caída en el suelo, la alfombra arrugada contra la pared, en el salón la televisión a todo volumen con un canal de dibujos animados, y la salita de estar cubierta de juguetes y ropa.
En la cocina se encuentra la pila llena de cacharros, el desayuno derramado por la encimera, la puerta del frigorífico abierta de par en par, la comida del perro tirada por el suelo, un vaso roto debajo de la mesa y un pequeño montón de arena detrás de la puerta.
Inmediatamente, sube las escaleras sorteando todos los juguetes y más pilas de ropa, buscando a su mujer preocupado por si está enferma o le ha ocurrido algo.
De camino a la habitación, ve cómo corre agua por debajo de la puerta del cuarto de baño, y cuando entra se encuentra las toallas empapadas, espuma y más juguetes por el suelo, kilómetros de papel higiénico amontonado y pasta de dientes untada por el espejo y por las paredes.
Entra corriendo en el dormitorio y encuentra a su mujer acurrucada en la cama, en pijama y leyendo una novela. Ella lo mira, le sonríe y le pregunta qué tal le ha ido el día. Él la mira furioso y le pregunta:
- Pero, pero… ¿qué ha pasado hoy aquí?
Ella vuelve a sonreír y contesta:
- ¿Sabes cuando vuelves todos los días del trabajo y me preguntas: “¡Por Dios! Pero, ¿qué coño es lo que haces durante todo el día?“?
- Sí-, contesta él, incrédulo.
Entonces ella responde:
- ¡PUES HOY NO LO HICE!
dios creo al burro y le dijo:
_cargaras costales en el lomo y comeras pasto. viviras 50 años. el burro le contesto: vivir 50 años es demasiado.dame solo 20. dios se lo concedio. entonces creo el perro y le dijo: -cuidaras las casas de los hombres y seras su mejor amigo. viviras 25 años.el perro respondio:-señor,25 años es demasiado. dame solo 10. dios se lo concedio. despues creo al mono y le dijo:-saltaras de rama en rama,haciendo gracias.viviras 20años.-señor 20años es mucho. dame solo 10. contesto este.dios se lo concedio. finalmente creo al hombre y le dijo:-usaras tu inteligencia para dominar al mundo.viviras 20años.-señor 20años es muy poco-respondio. dame los 30años q el burro rehuso,los 15 q el perro no quiso y los 10 q el mono rechazo.asi lo hizo dios.desde entonces,el hombre vive 20años como hombre.se casa y pasa 30años trabajando como burro.despues,cuando los hijos se van, vive 15 años como perro,cuidando la casa, para luego,ya viejo, vivir 10 años como mono, saltando de casa en casa, haciendo gracias para entretener a los nietos.
