
Ni el medio siglo de vida a sus espaldas ni las habladurías sobre su vida personal parecen hacer mella en Madonna, que este sábado hizo vibrar con un portentoso manejo del escenario a los 50.000 mexicanos que disfrutaron del inicio del capítulo latinoamericano de su gira “Sticky & Sweet”.
Con una sensualidad igual de poderosa que en sus inicios pero más serena que entonces, Madonna demostró que ella, como el bueno vino, también mejora con el tiempo.
u afán incansable de reinventarse como icono musical y cultural quedó una vez más de manifiesto en la fresca noche del abarrotado Foro Sol de la capital mexicana, donde dio a conocer en vivo su último álbum, “Hard candy”, e hizo varios guiños al pasado, muy bien recibidos por sus fans.
Como para que nadie olvidara por si acaso quién es la “Reina del pop”, apareció sobre el escenario sentada en un ostentoso trono, en pose sensual y cetro en mano.
“Candy Shop” puso a bailar a la marea humana, que antes ya había calentado motores de la mano del DJ británico Paul Okenfold, en un aperitivo del más alto nivel que los espectadores agradecieron desde las gradas con la famosa “ola”. Un invento, por cierto, mexicano.
Durante el arranque de su gira “Sticky and Sweet Tour” por Latinoamérica la reina estadounidense del pop confesó ante más de 50.000 personas que se dieron cita en el Foro Sol de la capital mexicana que le faltaba oxígeno.
Sin embargo, eso no opacó su actuación que estuvo impecable, con excepción de un leve tropiezo que le hizo perder momentáneamente el balance a mitad de concierto

“Quiero aprovechar esta oportunidad para decir lo feliz que me siento de estar de vuelta en México después de todos estos años”, dijo en inglés la cantante en una de sus intervenciones en referencia a que la última vez que estuvo en tierra azteca fue en el 1993.
“Este es un gran lugar para comenzar nuestra gira por Latinoamérica, así que solo quiero decirles ‘gracias”’, esta última palabra en español.
La diva musical, que recientemente cumplió 50 años, y demostró a lo largo del concierto su envidiable condición física mediante complicadas rutinas de baile y saltos de cuerda como si fuera adolescente, manifestó en tarima que “no había oxígeno”, una de las principales características de la ciudad que se encuentra a más de 2.000 pies de altura sobre el nivel del mar.
“Por eso es momento de que ustedes hagan algo de esfuerzo”, dijo en tono autoritario, que no obstante, derritió a su fanaticada, que la obedeció levantándose de sus asientos, como ella lo pidió.
Entonces se acercó hasta las primeras filas, donde entre otros se encontraba el famoso chismólogo Perez Hilton, y preguntó que canción querían escuchar. La interprete complació a uno de sus seguidores con el tema “Sorry” que cantó casi a capela, acompañada únicamente por los aplausos rítmicos de la gente.
“Vamos, levanten el trasero de sus asientos”, gritó poco después, con su estilo irreverente que también lo demostró en diversas ocasiones como cuando bailó sugestivamente como si estuviera teniendo relaciones sexuales con la guitarra.

a gira “Sticky and sweet”, que acaba en diciembre, tiene como próximos y últimos destinos Santiago de Chile, Buenos Aires y las brasileñas Río de Janeiro y Sao Paulo.

nose si va aqui sino mudalo sunno




